5. EXPLOTACIÓN DEL AGUA DE RIEGO

5.1.- CASO DE LA COMUNIDAD DE REGANTES SOL Y ARENA

5.1.1.- Distribución y servicio del agua

La comunidad de regantes Sol y Arena administra autónomamente los servicios de explotación del sistema de riego. Atendidas por los motoristas y "relojeros", las entregas de agua se realizan en tandas semanales, por turnos, de forma que cada agricultor puede abastecerse una vez por semana, como máximo. [El servicio se factura por horas, con tarifas únicas, aunque han variado entre el sector III y los demás sectores (ver tabla nº 11). Con los recibos, emitidos por la Caja Rural de Almería, la comunidad organiza la relación de turnos de entrega de la semana siguiente. Para confirmar los turnos de riego, los agricultores acuden a la compuerta de seccionamiento, donde los relojeros habrán dejado la correspondiente lista. En un primer paso, esta lista se comunica con carácter provisional y, posteriormente, se da a conocer la definitiva, con los cambios a que hubiese lugar. Este método de gestión puede significar que se llegue a tardar en recibir el agua entre 3 y 10 días, desde que se pidió.] Cada tanda atiende a los comuneros que, entre el lunes y el viernes de la semana anterior, hubieren solicitado las horas deseadas y justificado el pago correspondiente. El turno les es impuesto conforme al debido cumplimiento de algunos requisitos operativos.

En los cajeros de las acequias principales se localizan las tajaderas o piqueras que abren el paso hacia las canalillas. Los "relojeros" las manejan según corresponda al turno de riego, cerrándolas una vez que éste ha transcurrido. Ya se indicó que el suministro medio tiende a ser modulado en 50 L/s. [El relojero se rige por marcas que existen en las acequias, indicadoras del calado correspondiente a ese gasto. Para que se pueda suministrar gasto suficiente, se ha de producir el llamado "embote", que supone el cierre de compuertas transversales, a lo largo del canal principal, de forma que, impidiéndose el paso del agua, se mantengan los calados convenientes. Aliviaderos con la coronación a la altura conveniente evitan el riesgo de desbordamiento lateral y vierten los sobrantes hacia acequias destinadas a usuarios aguas abajo.]

El agua que pasa a las canalillas es distribuida por los regantes, empezándose el servicio por el de cabeza, es decir, se da prioridad a las fincas situadas a mayor cota, y se desciende hasta llegar a la última, que será la servida por la toma a cota inferior. El agua se va "cortando" por cada agricultor, una vez pasado el turno de riego del anterior. El corte del último significa el cese de un turno.

Anualmente se interrumpe el suministro de agua por un período de 7 días en el mes de julio. Durante este tiempo, se realizan operaciones cuya mayor dificultad aconseja evitar que la red esté transportando agua. Es el caso de las tareas de reparación y limpieza de canales.

5.1.2.- Modernización del sistema de riego

El agua repartida en la forma arriba indicada era aplicada "a pie" a los campos de cultivo; pero el goteo viene sustituyendo dicho método de riego, hasta haber llegado a convertirse en el método de aplicación por excelencia en la zona. [Existe todavía superficie con riego a pie, aunque es inferior al 5%. Corresponde a agricultores que no han estimado oportuno hacer la inversión exigida para sistematizar por goteo, situación que suele producirse en campos de reducida extensión, o que se encuentran distantes del núcleo que compone la explotación agraria.] A este efecto, ha sido necesario dotar de mayor flexibilidad a los calendarios de riego en las explotaciones. El regante ha resuelto este problema interponiendo balsas de regulación en el curso del agua, tras las tajaderas de toma. La presencia de balsas o albercas, destaca así hoy como elemento básico del sistema en finca, característico de la explotación agraria correspondiente. [La construcción de las balsas suele ser de hormigón o de tierra con recubrimiento de PVC, en la mayoría de los casos. Las hay descubiertas o no, en caso de estar cubiertas se emplea malla de sombreo o un techo de obra de fábrica, esto solo en las de hormigón.]

El esfuerzo económico realizado por los propios comuneros se compensa en cuanto que éstos ven facilitada la autogestión del uso del agua almacenada. Por este procedimiento, partiendo de una infraestructura de riego y de una metodología para distribuir el agua pensada y proyectada para riegos por inundación y por surcos, se hace posible adoptar las nuevas técnicas de riego por goteo: el agua se sigue suministrando al agricultor por medio del sistema descrito, distribuida por turnos (ver apartado 4.2.1); pero, en los puntos de toma, en lugar de ser aplicada directamente a los campos de cultivo, pasa a ser almacenada en las balsas mencionadas, que permiten su regulación, para su utilización posterior, a discreción, previa impulsión a sistemas "a presión" (ver apartado 4.1). [La modernización que así se ha podido producir en el manejo u operación de los riegos en finca ha tenido como protagonista al agricultor. Se estima que, durante el período 1981/1986, éste ha realizado inversiones que superan los 1.000 millones de pesetas por año en la mencionada transformación en finca, de sistemas a pie por sistemas a presión.]

Al margen de las reformas indicadas, hay que observar que la comunidad de regantes Sol y Arena ha considerado oportuno afrontar importantes reformas. Así, ha estimado que la infraestructura de riego con que cuenta en la actualidad precisaría, más que una rehabilitación, una reforma profunda, conforme a un detallado plan de actuación. El trazado actual de sus redes principales y secundarias (incluso las ya entubadas) es el mismo que el construido, de origen, por el IRYDA. En cuanto a su fábrica, estaría muy deteriorada y no sería funcional. Las tareas de mantenimiento y conservación correspondientes no habrían sido suficientes, y las reparaciones efectuadas en algunos tramos sólo habrían servido para solventar la situación temporalmente. Por otra parte, además del deterioro de la red de distribución del agua y las consecuentes pérdidas por filtración, se han aducido problemas derivados del transporte a cielo abierto: pérdidas por evaporación, contaminación de las aguas por vertidos incontrolados, crecimiento de algas y plantas que alterarían significativamente las condiciones de la corriente dificultando el control del caudal, enturbiamiento por acción del viento y de las lluvias, acumulación de depósitos de tierra y dispersión de enfermedades. A todo ello, se añadirían dificultades para controlar el aprovechamiento ilegal de las aguas. Otros problemas serían consecuencia de la necesidad de realizar el servicio por turnos, lo que implica para el agricultor la necesidad de planificar sus futuras compras de agua con tres días a una semana, como mínimo, de antelación al momento en que necesita el agua, así como la incomodidad de estar pendiente para recibirla, sea de noche o de día. También se habría considerado el esfuerzo económico y material necesario para contar con un buen embalse por parte del agricultor. Por otra parte, se evitaría, en general, que la lámina libre suponga un incremento importante de las pérdidas por evaporación. Por último, añadir una observación, en relación con el coste del agua: puesto que la fuente principal de abastecimiento de la comunidad está constituida por pozos muy profundos (ver tabla nº 3), la energía eléctrica para su elevación supone un gasto considerable. Éste se incrementa por la ausencia de capacidad reguladora suficiente del sistema principal, que obliga a la comunidad de regantes Sol y Arena a bombear incluso cuando más cara es la energía.

Por todo ello, a fin de que el sistema de riego no sea discordante con el desarrollo agrario ya experimentado en la zona, a la ejecución del entubamiento del canal del sector IV, habrá de seguir el de la red secundaria, para la distribución del agua a la demanda. Ambos aspectos serán tratados en el apartado 6.1.2.

5.1.3.- Manejo del riego

La frecuencia de los riegos depende de los cultivos considerados, de la época del año, del clima y, la mayoría de las veces, de los hábitos y costumbres del agricultor, o de recomendaciones de su servicio técnico. En general, cuando no se cultiva en sustratos, se suele regar cada 1 ó 2 días, en verano, y cada 3 ó 4 días, en invierno. El tiempo de riego medio suele ser inferior a una hora. Durante su aplicación, se practica la fertirrigación y, a este efecto, los agricultores suelen establecer tres fases: durante la primera se procede al llene de las tuberías y, a continuación, se inicia la segunda fase, que consiste en la introducción de los fertilizantes, ocupa la mayor parte del tiempo de riego, aproximadamente el 80%; durante la tercera fase, se aplica agua sola.

Cada comunero realiza los riegos mediante bombeo del agua que tiene en su balsa. Cuando considera conveniente reponer un volumen determinado de agua, calcula el tiempo que le llevará su llene y solicita a la comunidad de regantes Sol y Arena, previo pago, el tiempo de riego que desea (ver apartado 5.1.1). Según se indicó, la programación y aplicación de riegos así posible ha permitido desbordar las previsiones originales del proyecto, incrementándose la producción y la superficie en riego de un modo notable.

A modo de referencia, en el apartado 8.2.4.2, se puede observar información sobre el agua utilizada por diferentes cultivos y usuarios de la comunidad de regantes Sol y Arena.

5.2.- CASO DE LA COMUNIDAD DE REGANTES SOL-PONIENTE

5.2.1.- Distribución y servicio del agua

El sistema de riego de la totalidad de los agricultores de la comunidad es por goteo. La distribución del agua se hace a la demanda, mediante llaves en cabeza de la explotación donde debe disponerse de una presión entre 3 y 6,5 atmósferas. [Usualmente, se empleaban, como aún en la comunidad de regantes Sol y Arena, balsas de regulación, pero dentro de las instalaciones de las explotaciones se observa como la balsa va perdiendo su papel, a medida que el agricultor va tomando confianza en el nuevo sistema a la demanda. Este hecho se observa por el abandono progresivo de las balsas y, sobre todo, porque las nuevas construcciones o inversiones ya no consideran a la balsa como una parte de la misma. También desaparece en cabeza del sistema la tradicional bomba impulsora, ya que el agua llega a las explotaciones a la presión indicada, por lo que las instalaciones de riego no necesitan bombear agua.]

Cada tres meses, el encargado y auxiliar de mantenimiento registran la lectura de los contadores que se encuentran en las llaves volumétricas en las tomas de cada regante. La lectura de los contadores dura un tiempo aproximado de 15 días, y la variación en la lectura de un mismo contador no es mayor de tres días. [Datos según comentan los encargados.] De esta forma, la comunidad controla la gestión del suministro a través de las lecturas de los contadores en las tomas de campo de los usuarios, pero lo hace también, cada tres meses, con el contador de su propiedad, situado en las bocas de acometida. [La comunidad realiza la facturación del trimestre sobre la lectura del contador en toma del usuario. Si esta lectura no se ha podido tomar, por estar ausente el propietario y el contador resultar inaccesible, la facturación se realiza sobre la lectura del contador situado en boca, descontando de la lectura los volúmenes utilizados por el resto de usuarios conectados. A la lectura que resulta se le suelen aplicar unos coeficientes correctores, ya que se detectan diferencias entre el contador de la comunidad y el colocado en la llave de los usuarios. Estas diferencias pueden oscilar en torno al 10%. En caso de que se compruebe que la lectura obtenida por este procedimiento ha sido muy superior a la que marcaba el contador del usuario, no se le vuelve a facturar hasta que alcance el volumen que se le facturó. Como norma general, siempre prevalece la lectura del contador del usuario.] (ver apartado 4.3.1).

Ha habido problemas con el suministro de agua por parte de la comunidad, aunque no le han afectado a los usuarios porque se han tomaron las medidas oportunas. Entre los problemas que ha afrontado la comunidad recientemente y que han solucionado o están en vías de solución merecen citarse los que siguen:

1º.- Ante la falta de agua durante épocas determinadas, como fue el caso en el mes de octubre de 1992. El embalse de Benínar tiene una reserva (capacidad mínima) limitada a unos 5 a 6 hm3, motivada, según parece, en que si se baja el nivel, la capa que impermeabiliza el embalse queda al aire y se puede deteriorar. Cuando se alcanza, no se desembalsa más. Para atenuar problemas consecuentes, la comunidad ya tuvo que recurrir en 1992 a extraer agua de uno de sus pozos (del Balerma, unos 278.000 m3). Este problema se agravó en el mes de noviembre de 1993, durante el cual no se pudo hacer uso del agua del embalse, por el bajo nivel que tenía, y hubo que recurrir a la extracción de agua de pozos, acondicionamiento de otros e incluso a hacer compras a otras comunidades.

2º.- A principios de 1994 la comunidad disponía de una capacidad útil de embalse del orden de 29.000 m3, que simplemente abastecería el riego durante un día. Han construido dos nuevos embalses, y actualmente tienen una capacidad de embalse de unos 70.000 m3.

3º.- En 1995 se terminaron de construir los dos nuevos embalse, anteriormente cuando la demanda aumentaba, muchos usuarios de las zonas más altas no conseguían la presión necesaria para regar, debido fundamentalmente a la longitud de algunos tramos, y a la concentración de operaciones de riego (el problema se agravaba en ciertas horas que todos querían aprovechar para regar). Con su construcción y la realización de nuevas conexiones en la red de tuberías, en unos casos, o independizando los tramos altos de los bajos en otros, prácticamente han resuelto el problema.

4º.- La falta de presión en algunos tramos hace que varios agricultores enganchados a la misma boca de acometida no puedan regar a la vez. También, impide la automatización de la fertilización por medio de venturis. Todo ello les obliga a ponerse de acuerdo para establecer turnos de riego.

5.2.2.- Modernización del sistema de riego

La modernización alcanzada por la comunidad ha consistido en el replanteamiento del método de suministro, que consistía inicialmente en la distribución de los riegos por rotación, o por tandas, a razón de 9 L/s, habiendo sido sustituido por la distribución descrita, a la demanda.

Se tiene previsto informatizar la red y utilizar el emisor de pulsos de las llaves volumétricas y reguladoras de presión, para leer los contadores por ordenador. De este modo, se podrá conocer en tiempo real, la evolución del consumo. También, se agilizará la lectura de los contadores pudiendo realizar una facturación mensual del agua utilizada. [Por el momento, se están realizando algunos ensayos.]

Para resolver problemas concretos, como se ha comentado anteriormente, se han ido realizando pequeñas transformaciones, como las que siguen: duplicar la tubería en el tramo a la salida del depósito de regulación nº 2, de 200 mm, reforzando su capacidad con otra de 500 mm; instalar una tubería de 500 mm, para enlazar el depósito de regulación nº 3 con el subsector 5 y la reagrupación de los subsectores 1 y 7, en el 1, y el 3 y 4, en el 3. En cuanto a problemas de exceso de presión, el relativo a las 11 atmósferas con que llegaba el agua al depósito de regulación nº 1, desde la arqueta de rotura nº 1, se resolvió introduciendo una llave reguladora entre la arqueta de rotura de presión nº 1 y el depósito de regulación nº 1. La construcción del tramo de autovía coincidiendo con la antigua carretera nacional 340 que limita la comunidad por el norte, les afectó a algunas tuberías, y han aprovechado para meter una de 500 mm que pretende resolver los problemas de falta de presión en la parte norte del sector 7.

5.2.3.- Manejo del riego

El control que el agricultor realiza sobre el riego se rige por experiencia propia o a base de asesoramiento técnico. La frecuencia de los riegos depende, entre otras causas, de los cultivos considerados, de la época del año, y de las condiciones climáticas.

Atendiendo al número de agricultores que plantan determinados cultivos de forma habitual, los cultivos predominantes del sector son el pimiento y el pepino, siguiendo en importancia la judía y el tomate. Además de éstos, la sandía y el melón son cultivos de primavera, predominando el primero sobre el segundo. [Datos de encuestas realizadas.] Podemos observar los datos del apartado 8.2.2, en los que figura el agua que diferentes agricultores usuarios de la comunidad utilizaron para sus cultivos. [Al subsector 2, próximo a la costa, entre las poblaciones de Guardias Viejas y Balerma, viene correspondiendo el menor gasto de agua por hectárea y campaña, manteniéndose por debajo de los 5.000 m3/ha. La explicación a este hecho puede venir dada por ser una zona con buenas condiciones climáticas (temperatura) que influyen en que las plantaciones de otoño se hagan tardías. También por la importancia que tiene en esta zona el cultivo de tomate, de menor gasto de agua que otras alternativas de cultivo predominantes, como son el pimiento y el pepino seguidos de melón o sandía.
Por otra parte, el uso del agua del Canal de San Fernando, de mayor conductividad eléctrica, tiene cierta incidencia en el cultivo de tomate. Según los propios agricultores encuestados, el agua que consumen del Canal de San Fernando se utiliza mezclándola con el agua de la Comunidad o, en otros casos, solo se utiliza muy esporádicamente (uno de cada tres o cuatro riegos), siendo siempre predominante el uso del agua de la comunidad sobre la del canal.]

El período punta en el suministro se presenta a finales del verano. A causa, sobre todo, de la realización de las desinfecciones de suelo y del riego de plantación.

El volumen que la comunidad suministra a la red de riego oscila entre 5 y 8 hm3, con un porcentaje estimado de pérdidas en la red entre el 5 y el 8%. Del tratamiento de las lecturas de los contadores del año 1992, se ha obtenido la tabla 10, que autoriza a afirmar que la dotación que se viene utilizando oscila entre los 5.000 y 6.000 m3/ha, cifra que aparece confirmada por los trabajos de seguimiento en curso (ver anejo 8.2). La calidad del agua es de 0,5 a 0,7 dS/m, cuando procede del embalse, y de 0,8 a 1,5 dS/m, cuando es extraída de los pozos de la comunidad.

Tabla nº 10: Agua utilizada y Eo en 1992 (m3/ha).


Trimestre










Total año


Eo


1.416


3.520


3.821


1.529


10.286


Supuesto 1


1.135,20


1.525,40


1.767,80


1.395,6


5.824,00


Supuesto 2


1.098,35


1.525,86


1.713,46


1.386,97


5.724,00

Eo (evaporación en tanque clase A, situado en invernadero en el lado sur).

El supuesto 1 se refiere a la media de las lecturas de los contadores realizadas durante el trimestre en cuestión del año 1992, mientras que el supuesto 2 se ha obtenido calculando la media de los contadores cuyas lecturas se ajustaban a los trimestres naturales del mismo año. Este supuesto 2 solamente representa el 69% de los contadores. Para el año 1993, sólo están disponibles los datos del 1º y 2º trimestre, que tratados de acuerdo con el supuesto 1, llevan, respectivamente, a las cifras de 1.471,3 y 1.647,9 m3.

Conviene comparar los datos indicados con los resultados obtenidos para la comunidad de regantes Sol y Arena (ver apartado 4.2.3), que sitúan el volumen de agua usada por hectárea por debajo de los 5.000 m3. La diferencia puede deberse, entre otras causas, a lo siguiente:

1º.- Distintos ciclos y distinto grado de intensidad en la utilización de la tierra. Por ejemplo en la comunidad de regantes Sol y Arena se cultiva más tomate que en la comunidad de regantes Sol-Poniente, y ese tomate es de ciclo largo, plantado en otoño y arrancado a finales de abril, lo que impide cultivos de primavera muy típicos en la zona de la comunidad de regantes Sol-Poniente.

2º.- Al utilizarse distintas fuentes de suministro por parte de las explotaciones, se puede producir un solapamiento, y éste es mucho mayor en la comunidad de regantes Sol y Arena que en la comunidad de regantes Sol-Poniente. Básicamente, esto se debe a dos motivos: en primer lugar, por el gran número de pozos privados o pequeñas comunidades que existen en la zona de SYA; en segundo lugar, por las diferencias en el procedimiento de reparto del agua, ya que los usuarios de SYA pueden verse obligados a comprar el agua que necesitan por no poder esperar a que les llegue el turno.

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